Valle Brembana


El panorama del Valle Brembana, tan intacto en sus fascinantes paisajes, parece haber escapado a toda contaminación para regalarnos el placer de un descubrimiento inusual y sorprendente. Sin embargo, no es algo nuevo, lleva consigo la carga de la historia y el paso de los años, que ha dado templanza al caracter de sus gentes.


Los productos alimenticios más típicos del Valle Brembana son sus lácteos, famosos en toda Italia: Formai de Mut, Branzi, Taleggio… todos ellos con su certificado de origen. El Formai de Mut es un queso graso, de pasta semicocida, con un sabor delicado, no muy salado ni picante, de un aroma característico. Se produce mediante métodos tradicionales en las montañas, de junio a septiembre y, el resto del año, en las queserías del fondo del valle. El Formai de Mut debe madurar al menos durante 45 días, como el Branzi.


Conocido por todos por su belleza natural y paisajística, sus estaciones de esquí y sus balnearios, el Valle Brembana es también un extraordinario lugar de arte y tradiciones. Esta considerable riqueza merece ser mejor conocida y apreciada, por su valor intrínseco y por el esfuerzo cultural de la que es testimonio. El amor con el cual todo el valle ha sabido conservar, recoger y valorar el propio patrimonio es, sin duda, notable.


Las irregularidades geográficas de las Orobie y de los Prealpes, con las diferentes exposiciones a las influencias climáticas provenientes de la llanura, tienen como principal consecuencia la diversidad en la flora. El castaño está presente sólo en el bajo valle, ya que a baja altura se ve sustituido por el bosquecillo. Entre los 600 y los 1500 metros, encontramos hayas, mezcladas con carpes, avellanos y otros árboles, como son el aliso, el fresno, el álamo blanco y el abedul. A veces, podemos ver ejemplares seculares de hayas aislados en los pastos.


A esto se le añade el hecho de que, en estos últimas décadas, el bosque de media y baja altura no ha sido talado, facititando así la vida a algunos de sus habitantes tradicionales. Por otro lado,los medios mecánicos que recorren las carreteras de montaña y también, sin quererlo, los excursionistas de paso o recogedores de setas, acarrean molestias a los animales, especialmente en su periodo reproductivo.








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